Ahora soy un axolotl
Musa
Roza mis ojos dormidos con sus dedos afilados.
Su boca entreabierta recorre el contorno de mis labios.
Se ofrece para arrobarme; me eleva y arremolina.
Entonces desaparece
la musa, mi amante esquiva.
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio