-Cuanto más se de vos menos te conozco.
Dijo.
-Te das a conocer mostrándote en tu complejidad. Te me revelás en tus aristas y en tus oscuridades, escondiéndote de mí al mismo tiempo cada vez un poco más.
-Una existencia superficial es fácil de entender, sencilla de abarcar.
Dijo.
-Pero cuanto más cerca estoy de vos más entiendo que queda una parte tuya a la cual nunca voy a acceder. Un espacio vedado a cualquiera. Nunca llegaré realmente a conocerte.
Eso dijo. Y pensó.
-Muchos creen que la verdad esta en la unión. En la compenetración total. En la negación del secreto.
Dijo.
-Pero lo cierto es que siempre habrá un misterio entre vos y yo. Y ese espacio de extrañeza, de lejanía total, es la única verdad.
Eso dijo. Y me miró.
-Y justamente ese abismo entre nosotros, ese saberte y al mismo tiempo ignorarte, es lo que me fascina de vos.
Eso dijo.
Y después calló, y simplemente desapareció.