El
peludo piensa en la vida. Piensa mucho. Piensa que en lugares remotos hay peludos
herederos de fortunas, peludos divirtiéndose en fastuosas fiestas VIP, peludos presentándose
en sociedad como Alphonse the Third. Piensa que hay peludos millonarios, peludos
presidentes, peludos con corona real. Todo esto piensa el peludo, y se ríe entre
dientes mientras camina solo la Patagonia seca, la interminable estepa fría.