La
ninfa que rechaza al dios se convierte en laurel triunfal. Eterna injusticia la
de Dafne.
¿Por
qué algunos laurel y otros un
triste cactus? pregunta el cactus clavado al piso seco, ofreciendo sus bracitos espinosos a
quien los quiera estrechar.
La
mujer cactus se piensa Dafne y en su corazón duro ni siquiera tiene agua para
llorar. Sabe que la tragedia del cactus es doblemente tragedia, porque aunque
encuentre otro cactus que lo entienda no se pueden abrazar.