Te juntaste
a comer un asado: hay pan, hay vino, hay fernet. Hay parlante vomitando The Cure,
Stones y Nirvana en el balcón (sí, porque también hay balcón, y hay noche templada
y hay lunes feriado). Y entonces,
cuando la felicidad parece completa, viene Pablito y te enseña que “murciégalo”
también está bien dicho.
Cómo lo quiero a Pablito.
Cómo lo quiero a Pablito.