La bicisenda es el perfecto ejemplo de aquello
cuyo nombre expresa su esencia. Senda- bicicleta: uno estimaría que es sencillo
de entender.
Pero hoy mi corazón filosófico se llenó de
congoja. Un golpe de realidad que ningún casco llegó a amortiguar me reveló con
total crudeza que el mundo ha abandonado cualquier traza de realismo para hacer
de las bicisendas vulgares peatónsendas, cochecitodebebésendas,
gentequepaseaelperrosendas, viejitosencaminatamatinalsendas.
No pretendo transformar mi desazón en una apología
medieval, pero a veces angustia saber que Eco tenía razón. En el fondo stat
rosa pristina nomine, nomina nuda
tenemus.