Moscas en la casa (homenaje crítico a la Real Academia Española... y a Shakira)


Percibir por los ojos mediante la acción de la luz que el insecto díptero, muy común y molesto, de unos seis milímetros de largo, de cuerpo negro, cabeza elíptica más ancha que larga, ojos salientes, alas transparentes cruzadas de nervios, patas largas con uñas y ventosas y boca en forma de trompa con la cual chupa las sustancias de que se alimenta ha ido o pasado de fuera adentro del edificio para habitar a través de una hendidura, raja o abertura larga y estrecha que se produce en cualquier cuerpo sólido y lo atraviesa de parte a parte, y sin embargo no puede encontrar la abertura abierta más o menos elevada sobre el suelo, que se deja en una pared para dar luz y ventilación, y opta por sembrarse o llenarse de estrellas contra el sólido duro, frágil y transparente o translúcido, sin estructura cristalina, obtenido por la fusión de arena silícea con potasa y que es moldeable a altas temperaturas, una y otra vez mientras uno le muestra o significa con indicios y señales la tierra hollada por donde se transita habitualmente, con ayuda de un paño de cocina o lienzo para secar la vajilla hasta que se le pone o da fin, termina o concluye la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, y se mueve de un lugar hacia otro apartado y entonces sí el insecto díptero, muy común y molesto, de unos seis milímetros de largo, de cuerpo negro, cabeza elíptica más ancha que larga, ojos salientes, alas transparentes cruzadas de nervios, patas largas con uñas y ventosas y boca en forma de trompa con la cual chupa las sustancias de que se alimenta se oculta o quita de la vista con presteza, probablemente por la misma hendidura, raja o abertura larga y estrecha que se produce en cualquier cuerpo sólido y lo atraviesa de parte a parte por la que debe haberse llevado o conducido de un lugar a otro ya más de una vez.