Estimado señor George Lucas:
Antes que nada le aclaro que respeto sus numerosos Oscars y merecido renombre, pero alguien tiene que decirle las cosas como son. Lo que me quita el sueño, señor Lucas, es que el final de Star Wars no está nada bien. Incluso peor que nada bien: es, sin miedo a exagerar, un verdadero horror.
El fin que ha dispuesto para Darth Vader no está ni remotamente a su altura: Vader era la siniestra imagen de la oscuridad, del mal, y como tal no debió morir (y menos aún sacrificándose para salvar a su retoño; qué es esto? una tierna producción de Disney para niños?) No, señor Lucas, tampoco está bien que en su última aparición Vader nos revele un rostro desencajado y enfermizo de anciano moribundo. No debería haberse mostrado nunca sin el pavoroso casco, que pone la piel de gallina de sólo pensar - e ignorar- el horror que hay debajo. Sin él es un hombre más, un niño disfrazado en un traje demasiado grande. El rostro humano no genera miedo, la voz temblorosa casi nos da pena; su fascinante maldad desaparece de un plumazo, y a uno le queda la certeza de que tan magistral villano no merecía irse así.
Cuál es la idea, señor Lucas? Qué nos quiso transmitir? Que el Bien triunfa sobre el Mal? Que para el malvado es posible la redención? Aburrido, trillado, moralina total. Darth Vader era el símbolo de algo que debía ser inmortal. Y si por alguna razón tenía que morir, al menos debió haber permanecido malvado, malísimo, hasta el final. Ya estoy grande, señor Lucas, y no quiero más finales felices ni héroes buenos comiendo perdices. Quiero las cosas como son: Darth Vader not dead.