Lo bueno: después de un mes de espera me llegó el DNI nuevo.
Lo malo: en este también salgo con cara de secuestradora de menores.
Lo peor: vence recién dentro de 15 años, por lo cual al momento de renovarlo voy a tener 40, por lo cual la mejor foto mía de ese entonces seguramente sea peor que la peor foto mía de la actualidad.
Conclusión: aceptar que la foto carnet es un artilugio del demonio para poner a prueba nuestra autoestima y salir de frente a la vida haciéndonos cargo del esperpento plástico que acecha en la billetera.
Sí, soy yo. No, no me sentía mal. Es mi cara, y qué?