Palomas (o reivindicación de Pinky y Cerebro)

Hubo tiempos felices en los que el Hombre era señor de la Creación, y todos los animales le obedecían. Pero un animal osó cuestionar esta supremacía, convirtiéndose en el Animal Caído. Este animal es la paloma.
Su intrincado plan está elaborado de manera tan sutil que pocos Hombres pueden descifrarlo. Pero la verdad está saliendo a la luz gracias a algunos valientes que, habiendo desentrañado la siniestra maniobra, se animan a denunciarla. El proyecto es diabólicamente hábil pues resulta imposible de creer, pero ahí reside la maestría con que es llevado a cabo. Pues sí, aunque resulte inverosímil, las palomas están desarrollando un golpe maestro. Su objetivo: dominar el mundo.  
Ahora que conocen la verdad, estimados Hombres, presten atención: cualquiera puede verificar la creciente presencia de palomas en plazas, edificios públicos, iglesias, ministerios. No son decenas ni centenas, no; son miles, millones, y cada vez son más. Bajo el inocente pretexto de disputarse mugrientas migas de pan las palomas están tomando por asalto nuestros principales centros de poder. Y en nuestras propias narices.
Ante la inminente amenaza los Hombres se han apresurado a hacer lo que siempre hacen en situaciones de crisis y urgencia: crear una Comisión. Ésta tiene sede en La Haya y está repleta de elegantes personajes de impecable saco y corbata; circulan incesantemente embajadores, traductores y canapés.
Queridos congéneres, estamos en sus manos. Veremos qué pasa.